QUE PASA AHORA
Desde un tiempo a esta parte, hemos venido presenciando la crisis de la educación chilena. En el 2006 fue el estallido de los estudiantes secundarios, quienes tenían como argumento principal la "calidad en la educación", logrando que su pliego de peticiones fuera acogido por la autoridades, brindándole "soluciones" para que estos depongan sus manifestaciones, y al cabo de 2 años, aún no hay soluciones concretas, y podemos ver que ni siquiera en materia de infraestructura de los liceos se ha mejorado, y ni hablar de los temas mas estructurales. A mediados del año 2007 estalla el problema en la Universidad de Valparaíso, que terminó en la remoción de su máxima autoridad y el inicio de la reformulación de esa institución. En marzo de este año, nuestra Casa de Estudios por quinta vez no pudo acceder a la acreditación básica que exige el Mineduc, siendo los problemas principales las sociedades que don Miguel Avendaño tenía en la Universidad, y los graves problemas administrativos que esta posee, ya que estos puntos han sido criticados en todos los rechazos que ha sufrido las institución ante diferentes entes, y no la mala calidad de los académicos (como algunos ex dirigentes han tratado de pregonar). También puedo mencionar la Federico Santa María, la Usach, la Chile, la de Playa Ancha, y en general, todas las instituciones estatales y algunas públicas, como también privadas, han sufrido crisis de carácter Financiero, o de mal uso de las instituciones para beneficio personal, sin que el gobierno haya tomado cartas en el asunto, solamente actuando bajo presión en tiempos de crisis.
En el caso de la Utem, hemos pasado a una nueva etapa (proponer quien asume como máxima autoridad en la Universidad), en donde tenemos la obligación de seguir con nuestra participación activa y responsable dentro del proceso de reestructuración de la nuestra Casa de Estudios, y de nuestra propuesta para la educación de este país. En este nuevo paso a dar se presentan tres alternativas para guiar a la institución en este tiempo de crisis: Rector interino que provenga de la misma Utem; un interventor estatal; un ente externo sin ninguna relación con la Universidad ni con el gobierno.
Para analizar la primera alternativa (Rector de las filas de la Utem), necesariamente hay que analizar el proceso en su conjunto. En el año 1998, la contienda para ocupar la rectoría de la Utem se llevó a cabo entre Pinto y Avendaño, siendo este ultimo quien gana la elección por un voto de diferencia, quedando desde ese entonces dos bandos avendañistas y pintistas. A lo largo de la administración Avendaño, los más férreos opositores de su gestión vieron como la maquinaria del poder pasaba encima de ellos (con la ayuda de algunos ex dirigentes), como fue el caso de Carlos Silva (antiguo líder de la disidencia), y en este ultimo tiempo, y por otro lado el apoyo al rector aumentaba en cada votación. En este tiempo de mayor "beligerancia", los que antes estaban al lado del poder, ven peligrar sus privilegios, y se sienten victimas de este proceso y a la vez temerosos de quienes conforman la disidencia. Los otros (disidencia) ven la posibilidad de llegar al poder y revertir la situación en que ellos estuvieron. En definitiva tenemos dos bandos, prácticamente irreconciliables, temeroso uno del otro de quien suba y de las posibles represalias, y ni mencionar como sería la posible carrera al poder, por lo tanto un Rector proveniente de la Utem sería ahondar mas en los problemas, y paralizar el proceso de reestructuración.
En el caso de la segunda alternativa (interventor estatal), la situación resulta menos obvia que la anterior, pero la balanza se inclina sin duda para un lado. Al iniciar el presente ensayo, describí a grosso modo los distintos conflictos educacionales vividos en nuestro país en este período de tiempo, y la raíz de todos ellos radica en el abandono que ha sufrido la educación publica por parte de los gobiernos de la concertación y el del régimen militar, lo que deriva no solo en un crisis financiera sino institucional, e inclusive más allá de eso, una crisis estructural del aparato educativo chileno. En primera instancia tenemos una educación Estatal quebrada, los mayores aportes fiscales van a dos instituciones publicas (Santa María y la UC), y solo a una Estatal (la Chile), en donde estudian principalmente las clases altas de nuestra sociedad, o sea el Estado le paga la educación a los ricos, y las instituciones donde estudian las clases bajas reciben un aporte marginal del Fisco. En el Aspecto institucional, la academia, la discusión, los avances la pluralidad se ha perdido del sistema educacional superior, ahora prevalece el conocimiento mecánico por sobre el critico, la clase frontal por sobre la discusión, inclusive la privatización de las universidades estatales, opiniones las cuales son vertidas por académicos de nuestra misma casa de estudios. Y en los temas estructurales, no existe una política clara por parte del gobierno en materia de desarrollo educacional, no hay lineamientos, no hay un proyecto de educación, en definitiva se avanza a lo que salga. Para finalizar este punto, nadie garantiza que el designado no sea un operador político, nadie garantiza que el gobierno use a la institución como plataforma de empleo político, nadie puede garantizar que el Estado diga "el trabajo está hecho, me voy".
Por ultimo tenemos la alternativa de un interventor sin nexos, en el cual se puede realizar un análisis negativo como también positivo. En primer lugar el ente externo al ser de carácter "privado", vea la sostenibilidad financiera de la Universidad y no se preocupe de la academia ni la diversidad, lo cual debería ser el pilar de la refundación de la Utem. Por otro lado la "perdida" de imagen de no poder salir a flote como Universidad Estatal, sino empresa privada que hace surgir la Universidad Estatal. Pero los puntos favorables de un Rector de este tipo son: Subordinación a resultados frente al Consejo Superior, alumnos y académicos, lo que hace una salida de la crisis mas rápida; Tranquilidad en el proceso de superación de la crisis, en especial para los académicos quienes participaron en forma activa del movimiento, a los cuales les dará tiempo para sanar heridas y sin duda seguir en forma normal el proceso educacional del presente año; En la elección del Rector externo se puede realizar una petición de antecedentes académicos para "garantizar" la calidad de su trabajo; Y por ultimo, este se estará jugando su imagen de "empresa privada" en la Utem, lo que obliga a este a realizar una buena gestión.
En resumen, y ya expuestos una parte de los antecedentes a considerar, creo que la mejor opción para salvar estos tiempos de crisis es la "contratación" de un ente externo que no tenga ninguna relación con la Universidad ni con el gobierno. Además hago un llamado a la meditación del asunto para así lograr llegar a la mejor decisión posible.
Alejandro Astudillo

